La psicología clínica, particularmente desde la mirada de la psicología profunda, requiere de un trabajo altamente especializado, puesto que la psique (La totalidad de los procesos psicológicos) es una entidad muy compleja, al igual que las relaciones humanas y la vida en general. A modo de analogía, podemos establecer el símil entre la preparación, rigurosidad, precisión, y el detalle que requiere una operación de algún órgano del cuerpo, como las mismas características que requiere una intervención a nivel psíquico.
Es por esto que la experticia en el ejercicio clínico si bien tiende a irse perfeccionando con la praxis y la experiencia vital, requiere no solo de cursar el pregrado de psicología, sino que también de una formación académica permanente en el tiempo, de la exploración del propio psiquismo a través de una psicoterapia, y de la supervisión de casos.
La Asociación de Psicología Americana (APA) describe el concepto de supervisión como “un enfoque metateórico que identifica explícitamente los conocimientos, habilidades y actitudes que comprenden las competencias clínicas, informa sobre estrategias de aprendizaje y procedimientos de evaluación y cumple criterios de referencia consistentes con las prácticas basadas en las pruebas y el contexto local/cultural”.
Mi experiancia de 7 años supervisando alumno/as en práctica de psicología en el área de trastornos emocionales, adicciones y psicosocial, de distintas Universidades como la Universidad Católica, Universidad de Chile, Universidad Diego Portales, Universidad de Santiago, Universidad Central, Universidad Alberto Hurtado, entre otras, bajo el alero de mi trabajo en el COSAM-CODESAM PUDAHUEL, me ha permitido entender la importancia de generar un clima de supervisión que no sólo favorezca el aprendizaje, sino que también el cuidado de la persona del terapeuta, desde una mirada de la psicología humanista del Carl Rogers, incorporando a su vez el enfoque multidisciplinario y de género.
En los últimos años he comenzado a supervisar psicólogos de modo particular especialmente aquellos que tienen un particular interés en el enfoque humanista-transpersonal, y/o en la psicología profunda de Carl Jung.
un enfoque metateórico que identifica explícitamente los conocimientos, habilidades y actitudes que comprenden las competencias clínicas, informa sobre estrategias de aprendizaje y procedimientos de evaluación y cumple criterios de referencia consistentes con las prácticas basadas en las pruebas y el contexto local/cultural.
© Psicólogo Christian García | Desarrollado por Consultor Digital